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Luz Mary Zelaya, la dama que sacó a Cadepia del rincón

por | Sep 3, 2022

Tatiana Castro E.

La jovialidad, el dinamismo y el coraje definen la personalidad de Luz Mary Zelaya Vidaurre, quien logró en las últimas décadas apuntalar la Cámara Departamental de la Pequeña Industria y Artesanía (Cadepia), tanto al interior de la Federación de Entidades Empresariales de Cochabamba (FEPC) como ante las autoridades municipales y departamentales.

De trato gentil y casi siempre con una sonrisa en el rostro, nuestra entrevistada recorrió un largo camino hasta llegar a posicionar Cadepia a la par de cualquier cámara afiliada a la FEPC.

Zelaya dejó su natal Irupana, provincia Sud Yungas de La Paz, y apostó por migrar a Cochabamba con el objetivo de formar un emprendimiento familiar, producir suplementos nutricionales con base a soya y maca, una combinación perfecta de dos superalimentos del oriente y de occidente.

Los nuevos productos hicieron que Zelaya dedicara buena parte de su tiempo a la venta ambulante, pero para mejorar sus ventas, intuyó que lo mejor era organizarse con otros emprendedores de su mismo rubro para exponer sus productos en ferias itinerantes.

De esta manera se vincula con Cadepia en busca de apoyo para promocionar sus suplementos alimenticios, pero sus expectativas fueron más grandes que el respaldo real que recibió.

Lentamente se abrió espacio en la institución y debido a su personalidad aguerrida logró liderizar el grupo de microindustriales en el campo de los alimentos, ese nombramiento significó el inicio de su trayectoria dirigencial en Cadepia.

Primero fue secretaria de Género, luego secretaria Ejecutiva y después fue elegida presidenta, cargo que desempeña desde 2014 hasta la fecha.

Recuerda que en 2006 le llamó la atención la publicidad lanzada por la Fundación Feicobol de la presencia de empresas, industrias, microempresarios y artesanos en la Feria Internacional de Cochabamba (FIC).

Advirtió que ese era el escenario ideal para ella y los afiliados a Cadepia, pero luego descubrió que su institución no tenía cabida en el evento ferial más importante de los cochabambinos.

Tras un evento en la ex Prefectura, los periodistas le consultaron al entonces presidente de Cadepia cuántos asociados estarían en la FIC ese año y él, a insistencia de Zelaya, reveló que ninguno.

A raíz de ese hecho, la Fundación Feicobol permitió que unas 12 microempresas participaran ese año y en 2007 volvieron a hacerlo en dos stands del pabellón Americano. Posteriormente, les comunicaron que ya no tendrían esos espacios.

Los ojos de Zelaya brillan al recordar que su consigna fue lograr un pabellón propio. El espacio deseado lo ocupaba Agrecol, pero tras cumplir su contrato lo dejó vacante. Fue entonces que gestionó el ingreso ante el directorio de Feicobol y accedió a un crédito bancario por 170 mil bolivianos con la garantía de uno de los fundadores de Cadepia, Víctor Wara Wara.

También obtuvo el apoyo del empresario Samuel Doria Medina con la provisión de cemento para la construcción de la losa en el espacio alquilado de 1.570 metros cuadrados.

Así se armó un amplio espacio cubierto con una enorme carpa montada sobre postes. Entel donó una gigantografía y uno de sus afiliados prestó unos enormes leones que fueron ícono ese año. “Yo quería que la gente se distraiga con los leones y no vea la carpa”, cuenta con picardía.

Sinsabores y alegrías forman parte de la historia del pabellón de Cadepia que se armó como si fuera carpa de circo, pero que ahora cuenta con todas las comodidades para que más de un centenar de microindustriales y artesanos expongan su fuerza productiva en la FIC. “Mi principal interés era estar a la par de cualquier integrante de Feicobol y no ser relegados como lo estábamos antes”, dice.

Es una mujer de desafíos y uno de ellos fue refaccionar las instalaciones de Cadepia; sin embargo, les tocó un periodo difícil por la pandemia del coronavirus que paralizó durante meses la economía de su sector y de muchos otros.

Ahora su meta es convertir a Cadepia en una verdadera incubadora de empresas brindando mayor capacitación en el área financiera, impositiva y otras, según el rubro de los asociados.

También proyectan instalar una radio con el fin de visibilizar las acciones de todos los asociados.

Junto a un equipo de jóvenes, Zelaya trabaja convencida de que son la sangre renovada que puede cambiar el destino de sus asociados. “Muchos quieren hacernos creer que los emprendedores deben tener una edad específica y eso es discriminatorio. Los emprendedores no tienen edad ni títulos y surgen de la adversidad, eso nos motiva a que incrementemos la capacitación de nuestros afiliados”, señala.

Hace poco fue elegida como vicepresidente del directorio de la Fundación Feicobol por el periodo 2022-2025. “Se trata de un espacio importante para dinamizar la economía cochabambina, principalmente”, señala.

Es una apasionada por la entidad que preside, pero admite que su debilidad son sus dos hijos y sus cuatro nietos, a quienes dedica de lleno todo el tiempo libre que tiene.

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Fuente: BCB 06-10-2022

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